Extremadura es una de esas tierras que hay que mirar varias veces para conocerla. Al oeste de la península, entre sierras, dehesas, valles y embalses, esta comunidad autónoma alberga las provincias de Cáceres y Badajoz, unidas por la historia y la naturaleza, y atravesadas de norte a sur por la antigua Vía de la Plata, una calzada romana que aún marca el pulso de muchos pueblos y paisajes.
Desde la Villa Termal de Baños de Montemayor hasta la villa de Alange, cuyo balneario está dentro del área de Patrimonio de la Humanidad de la cercana Mérida, la ruta recorre espacios naturales como el Valle del Ambroz, el Parque Nacional de Monfragüe o las dehesas del sur, donde la vida se toma con calma. Por el camino, descubrirás el legado judío de Hervás, el trazado medieval de Plasencia, la piedra dorada de Cáceres y, ya en Badajoz, el esplendor romano de Mérida y el paisaje de colinas y agua que rodea Alange.
Extremadura respira autenticidad, en su silencio, en la hospitalidad de sus pueblos, en su patrimonio y gastronomía y en su forma de mirar el tiempo. Aquí el bienestar se encuentra entre caminos, aguas termales y miradores, y la historia no es pasado, sino parte del paisaje.
Y la Vía de la Plata, más que una ruta, es un hilo conductor que une siglos y sensaciones, entre columnas romanas, calzadas milenarias y balnearios que siguen ofreciendo descanso, salud y conexión con lo esencial.





